Qué ver en Tromsø

Europa-Noruega

Tromsø, conocida como la capital del Ártico, es una ciudad situada en el norte de Noruega, a unos 350 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico. Pese a su latitud extrema, sorprende por su vida urbana vibrante, su ambiente universitario y su mezcla única de naturaleza y cultura. Tiene alrededor de 65.000 habitantes, lo que la convierte en la mayor ciudad del norte del país. Se extiende principalmente sobre la isla de Tromsøya, unida al continente por un puente y un túnel submarino.

¿Qué clima hay en Tromsø?

Lo primero que suele preocupar en destinos como éste, es el clima. Tromsø tiene inviernos largos y fríos (aunque para nada extremos, gracias a la corriente del Golfo) y veranos breves pero luminosos. Entre finales de noviembre y mediados de enero se vive la noche polar, cuando el sol no llega a salir, mientras que entre finales de mayo y julio se disfruta del sol de medianoche, con luz las 24 horas del día. ¿Cuándo es la mejor epoca para ir a Tromsø? Dependerá de cuál sea el propósito de tu viaje; nuestro principal objetivo era intentar ver auroras boreales, por lo que el verano quedaba descartado.

Nosotros visitamos esta ciudad a finales de octubre, y pudimos disfrutar de sol entre las 8 y las 16:00 aproximadamente, lo que nos permitió hacer turismo y visitas, y además ver auroras boreales por la noche.

¿Cuántos días en Tromsø?

Cuando buscamos información para organizar nuestro viaje, ya que íbamos a hacer un roadtrip por otras zonas, en todas partes veíamos que recomendaban pasar entre 3 y 4 días en la ciudad. Personalmente solo recomendaría tanto tiempo en caso de querer visitar varios museos, si no, con 2 días es suficiente. Es una ciudad muy pequeñita, y todo está muy cerca y se puede visitar a pie. Eso si, si tu viaje es en invierno, y solo vas a quedarte en Tromso, si te recomendaríamos más tiempo para aumentar las posibilidades de ver auroras boreales, ya que la meteorología puede ser cambiante.

¿Qué ver en Tromsø?

Tromsø es pequeñita, pero tiene mucha vida y encanto. Algunos de sus imprescindibles son:

  • La Catedral del Ártico (Ishavskatedralen), el edificio más icónico de la ciudad, con su arquitectura triangular inspirada en los glaciares y sus impresionantes vitrales. Parece súper moderna pero en realidad es de 1965. Diseñada por el arquitecto noruego Jan Inge Hovig, quién se inspiró en los glaciares y las montañas que rodean la ciudad. Aunque su nombre pueda confundir, no es una catedral en sentido estricto, sino una iglesia parroquial, pero su imponente silueta la ha convertido en uno de los edificios más fotografiados del norte de Noruega. En su interior destaca un impresionante mosaico de vidrio, añadido en 1972, que representa el regreso de Cristo y filtra la luz ártica creando una atmósfera única, especialmente durante los conciertos nocturnos bajo las auroras boreales o el sol de medianoche. La entrada cuesta unos 8€ al cambio.

  • Para llegar a la Catedral del Ártico hay que cruzar sobre el fiordo, y para eso tenemos el puente Tromsøbrua, una de las estructuras más reconocibles de la ciudad y una conexión esencial entre el centro de Tromsø y el barrio de Tromsdalen. Inaugurado en 1960, fue en su día una de las grandes obras de ingeniería del norte de Noruega. Con más de un kilómetro de longitud, se puede cruzar tanto a pie como en coche. Nosotros acabamos cruzándolo a pie unas cuatro veces, y es un paseo super agradable con unas vistas preciosas de la ciudad, especialmente al atardecer o cuando las luces de Tromsø se reflejan sobre el agua.

  • El teleférico Fjellheisen, que sube al monte Storsteinen y ofrece las mejores vistas panorámicas sobre la ciudad, la isla y las montañas nevadas. No es barato pero es el mejor sitio para intentar ver las auroras boreales en la ciudad, y además las vistas de toda la isla de Tromsøya y de los fiordos merece la pena. Cuesta unos 45€ ida y vuelta, y puede comprarse en la propia estación inferior o si quieres asegurarte plaza y no tener que esperar, puedes comprarlo online en la web oficial o a través de GetYourGuide. También tienes la opción de subir y/o bajar a pie, hay un sendero por el que se tarda una hora aproximadamente, pero en invierno, ni hay nieve o hielo, tienes que tener el equipo adecuado. El teleférico abre de 9 a 00:00 (la última cabina baja a medianoche), y en la cima de la montaña hay una cafetería y baños.

  • El centro urbano de Tromsø. Todo gira en torno a la calle Storgata, donde encontrarás supermercados, tiendas de souvenirs, cafeterías, y la oficina de turismo entre otras cosas. La ciudad es muy pequeñita y se puede recorrer a pie por completo.

  • Catedral de Tromsø, una joya de madera que pasa fácilmente desapercibida entre las calles del centro, pero que guarda una gran importancia histórica. Construida en 1861 en estilo neogótico, es la única catedral de Noruega edificada íntegramente en madera, lo que le da un carácter cálido y singular. Su interior es sencillo pero elegante, con vitrales coloridos, dos órganos y un ambiente sereno que contrasta con el bullicio exterior. Rodeada de un pequeño parque, es un rincón tranquilo que invita a detenerse un momento antes de seguir explorando la ciudad.
  • La Biblioteca Pública de Tromsø es mucho más que un lugar para leer: es uno de los espacios más acogedores y luminosos de la ciudad. Ocupa un edificio moderno en pleno centro, diseñado con grandes ventanales que dejan entrar la luz ártica incluso en los días más cortos del invierno. Su estructura se inspira en un antiguo hangar de barcos reutilizado, lo que le da un encanto industrial y cálido a la vez. Es un refugio perfecto para hacer una pausa entre visitas, puedes tomarte un café y entrar en calor, también tienes baños públicos, y wifi gratuito.

  • Verdensteatret, está en un extremo de Storgata, yt es uno de los cines más antiguos de Noruega todavía en funcionamiento, inaugurado en 1916. Su fachada nos pareció súper clásica y elegante. Además de proyecciones diarias, acoge festivales de cine, conciertos y otros eventos.

  • Otra visita que merece la pena es el puerto de Tromsø, el corazón marítimo de la ciudad. Desde aquí llegan ferris, barcos pesqueros y cruceros que atraviesan los fiordos del norte, y es también punto de partida de muchas excursiones para ver ballenas, focas o auroras boreales. Puedes, simplemente, pasear por su muelle y disfrutar del ambiente de la ciudad. También aquí encontrarás varias saunas con las que podrás darte un baño en el agua del ártico.

  • Como visitas curiosa, en plena Storgata se encuentra Raketten, un local que se ha hecho famoso por ser el bar más pequeño del mundo. En realidad es un pequeño kiosko en el que puedes probar el perrito de carne de reno, pero también lo tienes de ternera o vegano. Tiene una pequeña terraza dónde comértelo tranquilamente. Te lo preparan con salsa, pepinillo, cebolla… Y está bastante bien. Y también, cerca de alli, hay otro antiguo kiosko, el Siste Skanse (se traduce como «La última resistencia»), y es conocido por ser el estudio fotográfico más pequeño del mundo. Desgraciadamente ya no funciona como estudio, y es también un local de perritos (no me preguntéis por qué esa obsesión).
  • Y si seguimos hablando de récords, en Tromso se encuentra el McDonald’s más al norte del mundo, y tiene su «photocall» dónde tomarte una foto de recuerdo. Además de probar las hamburguesas de esta cadena en Noruega, puedes comprarte una pulserita con las coordenadas del restaurante, o una postal del local.

  • El Museo Polar, ubicado en un antiguo almacén de madera junto al puerto. El museo narra las duras expediciones al Ártico, la vida de los cazadores de focas y trineos, y la fascinante era de los grandes exploradores noruegos como Roald Amundsen, que es toda una leyenda en el pais. Sus exposiciones combinan objetos originales, fotografías y recreaciones que transmiten la dureza y la belleza del norte. Más que un simple museo, es una ventana a la época en la que Tromsø era considerada la “puerta de entrada al Ártico” y punto de partida de numerosas aventuras hacia lo desconocido.

  • Polaria, combina ciencia, naturaleza y una arquitectura muy curiosa: su edificio simula bloques de hielo empujados por el mar. En su interior se encuentra un pequeño acuario ártico donde viven focas barbadas, además de exposiciones interactivas sobre el ecosistema polar y el cambio climático. Es un espacio especialmente recomendado para quienes viajan con niños.

  • Hay otros museos como el Museo Universitario, con exposiciones sobre cultura sami, naturaleza y auroras boreales, el Troll Museum dedicado al folclore noruego y a las criaturas míticas que habitan sus leyendas

  • Y desde Tromso tienes todo tipo de excursiones: para ver auroras boreales, para conocer al pueblo Sami, para ver ballenas…
Tour de la aurora boreal por Tromsø Paseo en trineo de renos y visita a un campamento sami Avistamiento de ballenas en los fiordos noruegos
¿Qué ver en los alrededores de Tromsø?

Si ya lo has visto todo en la zona más céntrica de Tromsø, a pocos kilómetros del centro se encuentran varios lugares que merecen una visita. El Parque Prestvannet, ubicado en una pequeña colina en la isla de Tromsøya, es ideal para pasear, hacer picnic o disfrutar de rutas sencillas de senderismo; también puede ser un sitio genial para ver la aurora boreal sin tener que alejarte mucho de la ciudad. Se puede llegar en autobús de línea. Muy cerca también se encuentra Ersfjordbotn, un fiordo estrecho rodeado de montañas que ofrece vistas de postal y es uno de los lugares más fotografiados del norte de Noruega. Y si dispones de algo más de tiempo, vale la pena conducir o tomar un byus hasta Sommarøy, una pequeña isla con playas de arena blanca y aguas turquesas, donde se combina la vida pesquera tradicional con paisajes impresionantes y la posibilidad de observar la fauna local.

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