Qué ver alrededor de Tromsø

Noruega

Viajar a Tromsø no es barato, por lo que no queríamos ir para un fin de semana; pero la ciudad es pequeña, y no queríamos sentir que estábamos perdiendo el tiempo y aburrirnos. ¿Solución? Alquilar un coche e irnos a explorar los alrededores de la ciudad.

¿Qué podemos visitar alrededor de Tromsø? Esto va a depender 100% del tiempo que tengáis, nosotros vamos a contaros qué vimos en nuestro planning de una semana por el norte de Noruega.

Hay que tener en cuenta que nuestro viaje fue en noviembre y anochecía alrededor de las 16:00, por lo que nuestros desplazamientos y visitas eran en esa primera parte del día, mientras que la tarde y la noche la dedicábamos a organizarnos para (intentar) ver las auroras. Os digo esto porque quizás os llama la atención que no hay muchas visitas. Lo cierto es que es un país para disfrutar de la naturaleza, y no tanto para visitar monumentos o edificios.

Día 1: Llegada a Tromsø. Este día lo dedicamos a visitar el centro de la ciudad: Paseo por el puerto, visita a la biblioteca de la ciudad, cruzar a pie el Sandnessundbrua (ese puente enorme que tiene la ciudad), y visitar la Catedral del Ártico, al otro lado del fiordo.

Qué ver en Tromso

Día 2: Tromsø ➝ Sommarøy (100 km / 1h30h). Empieza el roadtrip. Con nuestro coche cruzamos la isla de Kvaløya. Durante el camino pasamos por varios fiordos populares: Nordfjorden, Kattfjordeidet, Ersfjordbotn, Grøtfjord. Fuimos poniendo los puntos en Google Maps y son paradas en la propia carretera. Una vez en Sommarøy, si hace buen tiempo y estáis en buena forma, subir al Hillesøytoppen, una montaña que es un popular destino de senderismo. Es conocida por sus vistas panorámicas espectaculares del mar abierto y sus islas circundantes.
Sommarøy es una localidad de unos 300 habitantes, y a pesar de su pequeño tamaño, es el núcleo de población más grande que encontraréis por la zona, por lo que si quereis un mínimo de servicios, es buena opción pasar la noche aquí. La localidad tiene un supermercado, una cafetería, un hotel y un camping. Nosotros nos alojamos en el hotel, el Sommarøy Arctic Hotel, y fue magnífico. Además tenía el desayuno incluido, que teniendo en cuenta que apenas verás cafeterías/restaurantes por el camino, y lo caro que es lo poco que hay… ¡merece la pena desayunar fuerte! Por cierto, el hotel tiene sauna, y una pequeña escalera para meterte directamente en el ártico. Solo apto para valientes. Pero un baño helado bajo la aurora boreal, no se tiene todos los días.

Sommarøy es un destino genial para ver auroras boreales, ya que hay muy pocas luces alrededor.

Día 3: Sommarøy ➝ Senja (200 km/4–5h incluyendo ferry). En el trayecto de este día hay un par de miradores súper bonitos. El ‘Bergsbotn viewpoint’ es una plataforma de madera al borde de un acantilado, con unas vistas preciosas del fiordo. El Tungeneset es una pasarela de madera que ofrece vistas espectaculares de las montañas «Dientes del Diablo» y el fiordo que las rodea. Ambos, además pueden ser puntos perfectos para ver auroras boreales.

Los horarios del ferry los puedes consultar aquí. Planifica bien los desplazamientos ya que como veis, no hay mucha frecuencia, y perder uno puede suponer tener que esperar más de dos horas al siguiente.

Día 4: Senja ➝ Alpes de Lyngen (250 km / 5h). Los Alpes de Lyngen son una espectacular cadena montañosa en el norte de Noruega. Recibe ese nombre por su parecido con las formaciones alpinas europeas, con montañas altas y escarpadas que se alzan directamente desde el nivel del mar, que no es lo habitual en el resto del país. Es una zona muy popular para los deportes de nieve, y los paseos en trineo con perros, pero nosotros no queríamos hacer nada de esto. Así que este día nos dejamos llevar un poco por la improvisación, condujimos disfrutando del paisaje, y vimos que la frontera de Finlandia estaba relativamente cerca, ¡y allá que fuimos!. Llegamos hasta Kilpisjärvi, dónde aprovechamos para recargar el coche y comer algo. Es una localidad super pequeña, famosa porque tiene la triple frontera entre Suecia, Finlandia y Noruega. Hay un monolito que marca este punto (Treriksröset), pero tiene truco, ya que solo lo podrás visitar en verano porque la primera parte se hace en barco, y en invierno el lago está congelado. Bueno técnicamente puedes hacerlo todo a pie, en una ruta de 11km (y otros 11km para volver).

Día 5: Alpes de Lyngen ➝ Tromsø (incluye ferry). Empezamos el día haciendo un safari para ver ballenas desde el pueblo de Skjervoy. Es una localidad bastante grande, por lo que podrás alojarte allí sin problemas, y hay bastantes supermercados y cafeterías. Para llegar a Skjervoy hay que hacerlo en ferry, así que planifica los horarios con cuidado.

El safari de ballenas que hicimos fue este. Nosotros condujimos hasta Skjervoy, pero si estás en Tromsø y no planeas alquilar coche, la excursión tiene opción de salir también desde allí, ya que es la mejor zona para ver ballenas y orcas y tiene mucha demanda. ¿Por qué elegimos esta, y no otra? En primer lugar porque es una pequeña empresa familiar que respeta a los animales. Te advierten que puedes verlos, o no, pero ellos no se valen de lanzar cebos para que las ballenas se acerquen. Siempre intentamos hacer excursiones que afecten lo menos posible al bienestar del animal. En segundo lugar porque la excursión se hace en una lancha semirígida, no son los típicos barcos gigantecos. De esta manera estamos más cerca del mar, y podemos acercarnos más a los animales sin perturbarlos demasiado. ¡Y fue todo un acierto! Nos dieron equipo para estar bien abrigados (hace un frío brutal en mar abierto), y la experiencia fue una pasada.

Después del safari teníamos un largo camino de vuelta a Tromsø, con dos ferrys incluidos.

Día 6: Tromsø. Día para visitar lo que nos hubiese faltado el primer día. Si seguís con mas ganas de naturaleza, os recomendamos el parque Telegrafbukta. Está a unos 40 minutos andando del centro de la ciudad, aunque se puede ir en autobús público. También es ideal para las auroras boreales, ya que aunque está muy cerquita de la ciudad, está alejado de las luces.

Por la noche subimos al Fjellheisen, una montaña en plena ciudad a la que se puede subir en teleférico, y la mejor opción para ver las auroras boreales sin moverte de Tromsø. No es barato, pero las vistas son muy bonitas. Un plan popular es subir al atardecer. Nosotros estuvimos pendiente de ver si el cielo se despejaba para subir, y subimos ya bien entrada la noche. Si sacas los tickets con antelación puedes ahorrarte unos 10€. Puedes reservarlo aquí.

↠ Día 7: Últimas compras, y vuelta al aeropuerto.

Esta no es más que nuestra guía, seguro que hay un montón de opciones más, pero esperamos que, si estáis organizando un viaje a Noruega, os pueda servir, ya que puede dar un poco de vértigo intentar a montar un planning con esos nombres tan raros y sin tener ninguna referencia.

Y si tienes preguntas, no dudes en contactarnos 🙂

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